Manifiesto de la Guerrila Estado de Gracia (GE de gracia)

Estimados compañeros que por su propia convicción han elegido como camino nuestras utopías. 
A los que sus oídos han elegido escuchar la nuestra, la palabra nuestra, la voz nuestra, la combativa. Siéntanse ya integrados. 
Que hemos coincidido en que no hay cambio más certero y sensato que empezando por nosotros mismos.
Deseamos que la mirada pública nos voltee a ver por imitación, por la misma hambre de progreso que la nuestra.
Nos unimos para que se unan. 
Esta es la excusa. 

Permítanme aclarar, lo que sigue es una minuta de nuestra acción y no se limita a quienes nos suscribimos aquí y ahora, esta línea es horizontal,
transversal. Para todos ellos, la alegría. Nuestro ataque infalible la palabra. Somos traficantes del gozo, del gozo de vida. Misión explícita combativa.
Partimos de nosotros mismos, por redoblar el miedo a ser el cambio en primera persona de forma tangencial. Hemos sido presas de nuestras propias consciencias y eso no se olvida. Como tampoco se olvida la alegría, el regocijo que implica el pensar en la utopía. Las acciones nos reclaman ser tomadas, no basta la apatía. 

Es momento de -mandar obedeciendo- como aquel bien decía. El primer paso lo daremos nosotros, nos cerraremos en grupo buscando el respiro propio, dando el -paso catarsis-, consiguiendo colectividad, sumándonos a los demás. Identificar, planificar y atacar. Los monstruos internos matar. No es que tengamos en manos propias la verdad, es decir, no es el fin. Tampoco es la búsqueda del poder, mucho menos la unidireccionalidad. Simplemente creemos que no podemos pedir lo que no podemos dar. La voz es un arma. La voz también arma. Nos disponemos armados, pero aún, atrincherados contra el enemigo. ¡Declaro la guerra en contra de mi peor enemigo! Ese soy yo queridos testigos. 

Hacer palabra, hacer consciencia. Les deseo luz y fuerza. Que este paso que hemos decido dar nos lleve al pedacito de plenitud que nos toca a todos. Plenitud para todos o para nadie. Ellos nos mirarán con cierta envidia, envidia en su forma más natural y terminaran por hacer excursiones para unirse y preguntarnos cómo le hicimos, en ese entonces no habrá verdad, toda respuesta tendrá su grado de falsedad. 

Posteriormente saldremos a la sociedad, sabrán que venimos decididos a contra atacar. Las aves siempre buscamos el norte. La palabra volverá a resonar: balas de sentencias que no tendrán nada que resistir y mucho que sentir, granadas sedientas de justicia. Siento aquí y ahora toda su furia hermanos, sus ganas por vivir. Pero, sobre todo, vibro con todo su accionar. 

Me queda claro que nunca será el momento preciso. Amar es hacer la rebeldía. No es la valentía por la tontería. Concretamente, pensar y explotar dentro de la tiranía. Quien no sienta con esto la sangre como un horno no entenderá el maravilloso y eterno retorno.

 México D.F. 2013

estado

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